domingo, 17 de agosto de 2014

La Aventura de tus Ojos

Fue esa mañana de invierno
que mis ojos voltearon,
te supe ver tan distraída
y mis deseos revolotearon.

Bailabas al son del viento
y mis alas se soltaron,
 resolví con valentía
mirar tus ojos anonadado.

Surcando el firmamento
alcé vuelo desesperado
hacia tus pupilas
velozmente, enamorado.

Tu mirada fue un estruendo
de voces que robaron
la paz de mi alma cohibida
de pensamientos alcoholizados.

Víctima del desenfreno
mis latidos rebotaron
al compás de la algarabía
sin poder controlarlos.

Se detuvo el tiempo…
tus ojos al fin reposaron
sobre los míos y enmudecía,
mi espíritu alocado.

Quedándome sin aliento
totalmente idiotizado
ya no me sostenía
y caí sin siquiera notarlo.

Embrujado sin remedio
mi cuerpo hechizado
sin reparo se entumecía
cada fibra, a cada tramo.

Al fin toque el suelo
desperté desconcertado
todo en mí se retorcía
y el dolor... un descaro.

Recordé tus ojos tiernos
y juré ensimismado
que ya no volvería
a mirarte, así enamorado...

Una sonata a lo lejos
coreaba sin descaro,
una voz, riendo, me decía:

¡Ay de los juramentos!
que aún escritos y sellados
pueden revocarse un día
después de haberlos “olvidado”.


p/A

4 comentarios:

  1. Casi un poeta de la Edad de Oro, querido Gonza. Un abrazo.

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    1. Como siempre un honor mi estimado. No hay mayor honor que ser exaltado por otro escritor.

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  2. Buenísimo, Gonza! Tus versos calan hondo, realmente. Abrazo!

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    1. Mi hermanito querido... sos un groso. Espero que se de poder ir a visitarte a salta en las vacas de verano.

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