jueves, 4 de diciembre de 2014

Solo un sueño

Estuviste en mis sueños. Fue tan real. Fue tanto tiempo. No quería despertar. Nos encontramos en ese lugar, así, como dos personas se encuentran sin saberlo. Hasta incluso traté de decirte todas las cosas por las que había decidido alejarme. De repente, me preocupaba conocer que podía haberte causado cuando levanté las defensas y decidí separar nuestros caminos. Pero te vi allí. Sentada, escuchando el discurso de alguien que decía algo que no me interesó en lo mas mínimo en ese instante. Al parecer en el sueño asistíamos a la misma clase, entrevista, ocasión, cine, teatro, o como sea, pero inmediatamente tomé asiento a tu lado. No dijiste nada, no dije nada... no hubo cruce de palabras. La tensión reinaba entre los dos, ambos sabíamos que el otro estaba sentado en el mismo recinto a un lado. Te mire un segundo, y me miraste. No paso mas nada. Volviste la mirada al frente y luego de un segundo de contemplarte volví la mía también. Pero fue tan real, fue tan cierto, tan mágico, tan inolvidable. Me sentía bien como los pocos momentos que pasamos juntos, así, tal cual. 

Así concluye el sueño. Me desperté horrorizado como si fuera una pesadilla terrible. Durante el resto del día alabé mi estupidez y la forma que tengo de caminar por esta vida. Las defensas altas, los nervios como pelos en punta, alejándome y desconfiando de todo y de todos.

En fin, es la decisión que tomé, es la cruz con la que voy a cargar el resto de lo que queda de esto, o hasta que todo este universo que apareció delante mío una tarde de charla, risa y gaseosa de naranja sea reemplazado por algo mas trágico o mejor.

Después de todo, fue solo un sueño...

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